miércoles, 25 de marzo de 2015

16

Un fenómeno que observo desde hace un par de visitas a mi lugar de origen es que mi ciudad, mal que me pese, se está hipsterizando. De la barba frondosa y natural autóctona estamos pasando a una esculturización del vello vascoparlante que curiosamente recuerda a las laderas peladas de los montes, que más que una profusión de verdes intensos, oscuros, brillantes, o directamente negros, ahora en muchas zonas no son más que un verdín que hace de backyard del baserri correspondiente
Lo que no entiendo es cómo se pasa del ñoñostiarra al hípster sin solución de continuidad. Porque lo alternativo, lo periférico, lo desigual, lo cool, lo rompedor e independiente no es precisamente la esencia del easonense. Si acaso, habría que irse a Eibar, a Irún, a Arrasate, para encontrar otros circuitos culturales. 
Siempre que voy, siempre que iba, siempre siempre, se ha dicho que Donosti era demasiado bonita, demasiado plácida, demasiado idílica, para profundizar en las oscuridades del ser humano. Bueno, también escribió alguien muy conocido que en el Caribe no se podía escribir porque sólo servía para estar de vacaciones y tomarse un daiquiri. Y la verdad es que hay mucha vida más allá de la pulserita del hotel. 
Donosti tiene un lado oscuro, como todo el mundo. Lo que pasa es que siempre ha sido un lado silencioso, un sirimiri mudo y turbio, como la barba autóctona: la que permanece cerrada.




sábado, 21 de marzo de 2015

14

En esta semana de eclipses, lunas y soles, un vendaval ha venido a peinar mis acelgas, mi perejil y mi verdolaga como el huracán peina las palmeras, en el día de la poesía, el año nuevo kurdo, el inicio de la primavera.
Un día de marzo en una playa, un poeta me regaló una caracola. Luego me contó que la arena del Sáhara llegaba hasta el Caribe. Mientras me tomo el café miro la caracola que lo contiene todo; soplo un poco y busco en youtube la voz que llega desde ese otro Sáhara movible. 

Poetry is an island that breaks away from the main.
Derek Walcott



lunes, 16 de marzo de 2015

12

Cuando yo era pequeña, desde mi cama veía un trocito del mapamundi gigantesco que tenía mi hermano en la pared de su cuarto. Sólo veía una porción, siempre la misma, mal iluminada entre la luz del pasillo y la sombra de la habitación. Y en ese trozo de mapa yo veía un enanito. Era un enanito sin cara, vestía una especie de camisa larga que iba arrastrando y tenía un sombrero alargado, como un churro o una porra que le salía hacia arriba desde la camisa, levemente ladeado hacia atrás, de tal forma que en mi imaginación, aquel enanito iba corriendo a toda velocidad. 
Al ir a la cama, me quedaba mirando al enanito hasta que me dormía. ¿Adónde iba ese enanito tan deprisa? 
Mucho tiempo después, decidí un día buscar qué parte del mapa era mi enanito. Y al hacerlo, descubrí por qué corría. Mi enanito era Nueva Zembla, un archipiélago de dos islas (la camisa y el sombrero), en el mar de Barents, donde, en 1961, como parte de sus pruebas nucleares, Rusia lanzó la bomba nuclear más grande jamás lanzada: la Bomba Zar.

Y esa, niños y niñas, es la diferencia entre la infancia y la edad adulta. 


El enanito huyendo de la Bomba Zar

sábado, 14 de marzo de 2015

11

Paul Valéry dijo una vez, al contemplar la belleza de cierta encuadernación, que le entraban ganas de que lo encuadernaran a él. Esta semana he comenzado un curso de encuadernación artesanal. Más allá de la fascinación primera por la cantidad de palabras que he aprendido en un día, las máquinas tan especializadas, las herramientas para cada mini paso, los procesos, las medidas, que convierten el local en el Taller de las Maravillas, me fascina la actitud de la maestra encuadernadora y lo que encierra. 
Me ha debido de ver preocupada por hacerlo bien, porque lo primero que me ha dicho es: si no te sale, no pasa nada, ¡no nos vamos a suicidar!. Mientras explica, lo toca todo, se mueve, dibuja, saca un papel, lo chupa para enseñarte el sentido de fibra, te corrige, se ríe, te cuenta cosas. A medida que voy haciendo cada paso y metiendo la pata en todo tipo de detalles invisibles que yo no veo, la maestra me hace retroceder un poco y repetirlo. Así, para atrás y para adelante, han ido apareciendo herramientas de nombres sonoros que sirven para ir corrigiendo imperfecciones, porque con las imperfecciones también tienes que trabajar, están previstas, son parte del oficio, han permanecido, junto con el vocabulario y las herramientas, a lo largo de los siglos. La maestra encuadernadora lo sabe y por eso me dice que no nos vamos a suicidar. Porque no hay apocalipsis en el taller de las maravillas.  
  

El ingenio es mi máquina favorita

jueves, 12 de marzo de 2015

10

Jorge se levanta por la mañana y desayuna. Me refiero a Jorge, el ministro del Interior. Se acicala, se pone camisa y corbata porque hoy se reúne con sus homólogos europeos. Se monta en el avión y lee los periódicos. Igual mira por la ventana para ver la muga de los Pirineos, esa cordillera que para unos separa España de Francia, y para otros separa al verdadero Occidente de lo que ya empieza a ser África. A medida que se acerca a Bruselas, repasa los apuntes de inglés. 
Cuando llega, Jorge se saca una foto de grupo, va a todas las reuniones, y dice lo que ha venido a decir: la Agencia Europea de Control de Fronteras (Frontex) no es una agencia de salvamento. Lo que en la práctica quiere decir que si las autoridades saben que doscientos inmigrantes se van a ahogar, no vamos a mover un dedo. Luego dice dos frases para decorarlo, añade que el toque humanitario siempre está por encima de todo, y no se da cuenta del gran oxímoron estructural de lo que acaba de decir. O, si se da cuenta, desde luego no se siente responsable, porque cualquier atisbo de desazón se desvanece con dos palabras mágicas: efecto llamada. No podemos salvarlos, se dice Jorge, porque hay que evitar el efecto llamada. Luego sale en los periódicos.
Hay mucha gente así, no sólo en política. Cuanto mayor es el sistema en el que estás metido, más gente así te encuentras. Por pura estadística y porque los sistemas se van deshumanizando a medida que se amplían, porque la gente se compartimentaliza y lo que le pase al departamento del cuarto primera al otro se la refanfinfla. 
Desde hace tiempo sabemos que el mundo es un sistema interconectado gracias a la metáfora del aleteo de la mariposa que provoca un huracán en la otra punta. Por la misma regla de tres, cuando Jorge en su casa le da vueltas al café y se pone los gemelos, a lo mejor está provocando una hambruna en Sudán. Igual que la mariposa, Jorge no se entera de esto, porque está desayunando. 
Ante un problema complejo y urgente (y cualquiera puede en diez minutillos repasar la cantidad de matices y opiniones que hay sobre un mismo tema), Jorge (que es ingeniero) repite como un loro lo del efecto llamada como única conclusión. Yo conozco a muchos ingenieros y por lo general, cuando hay que solucionar algo, se lo toman como algo personal y lo intentan de todas las maneras posibles. Y si no tienen la solución a mano, se inventan una. Y Jorge será ingeniero, pero para hacer algo más tendría que tomarse esto como algo personal. Y, en realidad, se la refanfinfla. 

Todos somos la mariposa


  

miércoles, 11 de marzo de 2015

9

Dentro de nueve días tendremos un 2x1 astronómico: una Super Luna y un eclipse solar. La Super Luna (19/03 a las 19:38 UTG) consiste en que la Luna está en su momento de mayor acercamiento a la Tierra porque su órbita es elíptica y la Tierra no está justo en el punto central. En cuanto al eclipse de Sol (20/03 a las 22:45 UTG), pues es muy fácil, nos lo explican cada vez que ocurre: la Luna tapa al Sol y si lo miras fijamente, te quedas ciego, como todo el mundo sabe. Más info.

Pero esto es sólo el preámbulo, porque en agosto llega... ¡El Eclipse Galáctico! A partir del 24 de agosto, viviremos tres días sin Sol. Al parecer, todo el Sistema Solar (que no está ahí quieto flotando en la nada sino que va navegando misteriosamente), pasará por una Brecha Oscura de la galaxia, que estará entre el Sol y la Tierra durante esos días y se llevará los fotones, aunque en teoría esto no alterará la temperatura. Más info.

No tengo ninguna historia en otro planeta, por desgracia, pero yo diría que una vez vi una Super Luna. Era la noche de San Juan, una de las primeras que pasaba en Barcelona, y habíamos bajado hasta la playa para hacer el hippy. Yo hablaba con un californiano increíblemente divertido y peligroso. Y de pronto, por detrás de aquel tipo, del mar emergió una bola blanca gigante. Para que se hagan una idea, la Luna era tan increíble que yo ya no veía ni oía al californiano. Aquello duró mucho rato. Luego aparecieron esas máquinas terribles que arrancan de madrugada al final de la playa para traernos de vuelta a la realidad; cuatro bulldozers que se van acercando a toda velocidad, haciéndose cada vez más grandes, levantando una tormenta de arena y polvo, iluminando con sus focos las siluetas de hombres y mujeres que corren a trasluz hacia la ciudad. Una especie de servicio de limpieza salido de Mad Max. 

Estaría bien que, con esos fotones, la Brecha Oscura se llevara a unos cuantos capullos que sobran en este planeta. Y de paso que se lleven los bulldozers también, por favor. 



Cuando salió la Luna, 
el californiano ya no estaba allí




8

Y, no todo va a ser escribir. También se puede bailar.